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Cada persona es un mundo y por supuesto cada persona tiene su genética, sus gustos y su carácter, éstos son solo unos consejos básicos, pero son también el primer paso imprescindible para empezar a cuidarnos en la mayoría de los casos.

Con los años envejecemos, pero a menudo nuestro corazón envejece más rápido que nosotros. Eso dependerá en su mayor parte de nuestros hábitos de vida, y fundamentalmente de nuestra dieta.

Para poder medir este grado de envejecimiento de nuestro corazón utilizamos el valor del «Riesgo cardiovascular«, que es la probabilidad de tener en los  diez próximos años de vida un grave problema relacionado con el corazón y la circulación, como la angina de pecho, infarto de miocardio, ictus o una embolia entre otros.
En España las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte (por delante del cáncer).

Factores de riesgo cardiovascular

Lo más importante es que el 75% de las causas que pueden empeorar nuestro estado dependen de nosotros y así mismo, también dependen de nosotros los que nos disminuyen esos riesgos. Por lo tanto podemos clasificarlos en modificables y no modificables por nosotros y que nos mejoran o empeoran nuestra salud.

Son también menos conocidos otros como la obesidad abdominal, inflamación de bajo grado y el estrés que son también modificables por nosotros mismos. Vale pues la pena preguntarse a uno mismo si todo lo que como, bebo, hago, tomo, pienso, siento y descanso favorece o perjudica a mi corazón y mi sistema circulatorio.

Un capítulo de la máxima importancia es eliminar el tabaco puesto que los fumadores tienen de 2 a 4 veces más riesgo y que este riesgo se reduce a la mitad en dos años sin fumar y en 10 años se iguala al que nunca ha fumado. Es conveniente si no se ve con fuerza suficiente para dejarlo solo, existen los programas de deshabituación tabáquica en nuestra y otras muchas farmacias.  

Uno de los principales medios de que disponemos para influir en los factores modificables es la alimentación saludable y equilibrada. Es vital para el buen funcionamiento cardiovascular una dieta saludable, veamos cuales son los alimentos recomendados y cuales no.

Alimenta tu corazón


Frutas y verduras:

–    Todas son aconsejables siempre que sean variadas para aprovechar toda su diversidad de antioxidantes, vitaminas, minerales y  de su aporte de fibra tan importante para el buen funcionamiento intestinal.
–    Se recomienda que sean de cultivo ecológico o de temporada (para evitar los excesivos contaminantes de las cámaras).

La variedad es saludable

–    La fruta de temporada, siempre tomada entera  o en zumo pero con su pulpa. Así nos beneficiamos de su fibra y evitamos picos de azúcar en nuestra sangre.


Grasas recomendadas:

–    Aceite de oliva virgen extra de primera expresión en frío y crudo (sin cocinar). Es el gran antioxidante que ha protegido siempre el corazón de los que siguen nuestra dieta Mediterránea.
–    Ácidos grasos Omega 3 que se encuentran principalmente en el pescado azul como atún, caballa, salmón, boquerón, sardina, etc. Recomendamos  tomar preferentemente pescado  que no sea de piscifactoria y de tamaño pequeño como sardinas y  boquerones para evitar la ingesta de metales pesados entre otros contaminantes.
–    También encontramos Omega 3  en las nueces y  el aceite de camelina entre otros pero en menor cantidad.


Grasas perjudiciales:

–    Excesivo consumo de grasas de origen animal (que son las llamadas grasas saturadas) que las encontramos en las mantecas,  postres lácticos, quesos grasientos, helados y carnes grasas, embutidos, patés, vísceras…
–    Grasas “trans” también llamadas hidrogenadas estas son las más peligrosas para nuestro sistema cardiovascular (en algunos países están prohibidas) en general las encontramos en todos los fritos, algunas margarinas,  repostería, bollería y en la mayoría de la comida preparada y industrializada.
–    Se recomienda que los aceites usados para cocinar no adquieran temperaturas muy elevadas ni que se reutilicen varias veces porque así eliminamos todas la propiedades buenas de los aceites y los volvemos tóxicos. Cuando calentamos un aceite en exceso saca humo y partir de ese momento hay que desecharlo.


Hidratos de carbono y azúcares recomendados:

–    Todos los integrales son muy recomendables por su aporte de minerales y fibras. Mejor si pueden ser de origen ecológico para evitar los pesticidas, etc.
–    La fruta ecológica o de temporada natural tomada entera o en zumo pero con su pulpa.


Hidratos de carbono y azúcares perjudiciales:

–    Harinas y azúcares refinados o blancos. Recordar que la pasta está hecha de harina. Éstos nos crean inflamación y aumentan nuestra probabilidad de sufrir diabetes tipo 2.


Sal:

La sal contiene Sodio y es el exceso de consumo  de éste el causante de la mayoría desequilibrios en la presión arterial.
Hay que tener en cuenta que en todos los alimentos preparados, industrializados y precocinados hay mucha sal oculta.
Teniendo en cuenta lo anterior, es recomendable comer cocina casera y no consumir más de una cucharadita de café (4g) al día.


Especias:

Las recomendamos tomarlas todas  (ir variando cada día) siempre en pequeña cantidad.
A nivel cardiovascular resaltaremos la cúrcuma por su efecto antiinflamatorio y la canela que nos favorece a la buena y pausada absorción de los azúcares.
Cuidado las especias picantes en personas con hipertensión o problemas intestinales.


Alcohol:

–    Sólo es recomendable para el sistema cardiovascular una copa de vino tinto joven, bueno, al día.
–    Todos lo demás solo nos aportan azúcar, y calorías que no sirven nada más que para acumularse y sobrecargarnos nuestros órganos de detoxificación por ejemplo el hígado.

Para terminar hay que tener en cuenta que todas la propiedades tan positivas que nos ofrecen los alimentos y que de ellos dependen nuestro buen estado de salud, de nada sirven si nuestro cuerpo no es capaz de asimilarlos y absorberlos, por eso es fundamental  tener un intestino sano, no inflamado (sin problemas como los antes citados).


Mejora de la absorción intestinal

Para corregir la inflamación intestinal recomendamos dos pasos:

  • Tratamiento con probióticos adecuados (flora intestinal sana) para recuperar así el buen funcionamiento intestinal.
  • Tratamiento de detoxificación o depuración para dejar el hígado, riñón y sistema linfático (el que transporta las toxinas para poder eliminarlas, desde cualquier parte del cuerpo al hígado y riñón) 


Conclusiones

  • Una dieta sana, en un cuerpo cuidado nos permita disfrutar de todas las propiedades positivas e indispensables de los alimentos y alcanzar un peso adecuado para tener una vida con energía, vitalidad y saludable.
  • Un consumo de sal reducido a 4-6 gr diarios baja la tensión arterial.
  • Eliminar los tóxicos como el tabaco o los excesos de alcohol hace que no intoxiquemos nuestro cuerpo y reduce la presión arterial
  • Realizar periódicamente ( 2 veces año ) un tratamiento de detoxificación y complementar la dieta con los probióticos adecuados logrará que seamos más resistentes a los ataques externos y disfrutemos de un mayor bienestar.
  • Si además de lo anterior, lo complementamos con un mínimo de ejercicio, caminar 30 – 45 minutos a paso ligero o bicicleta 4 o 5 días por semana y no usar el ascensor para subir, todos estos efectos de la dieta se potencian de forma muy importante y se reduzca la tensión arterial.
  • La suma de muchos pocos hacen un mucho, veamos como afectan a la presión arterial:
    • Reducción de peso, 10 kg supone bajar la presión entre 5 y 20 mmHg
    • Reducir el alcohol a una copa de vino / comida supone entre 2 y 4 mmHg
    • Reducir la sal supone entre 2 y 8 mmHg
    • Hacer ejercicio supone entre 4 y 9 mmHg
    • Simplemente con estas medidas es fácil bajar unos 20 mm, lo cual supone disminuir considerablemente el riesgo cardiovascular.

Disfruta de tu vitalidad
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