La mitad de las mujeres sufrirá esta infección urinaria a lo largo de su vida

La cistitis es la infección de orina más frecuente entre las mujeres. Una patología muy molesta por el escozor que produce y la constante sensación de necesidad de ir al baño. Suele aparecer tras las primeras relaciones sexuales y, aunque en muchos casos no vuelve a manifestarse nunca, el 25% son recurrentes, es decir, se producen más de tres infecciones en un año o más de dos en seis meses. Se calcula que la mitad de las mujeres sufrirán cistitis a lo largo de su vida.

Existen dos picos importantes de cistitis: tras las primeras relaciones sexuales y en la menopausia. Se produce sobre todo en mujeres por una causa anatómica. La uretra femenina es muy corta, mide entre dos y tres centímetros, lo que facilita la contaminación y el paso de las bacterias procedentes de la zona perianal. La orina, que se forma en los riñones, desciende por los uréteres hasta la vejiga para ser expulsada por la uretra. En condiciones normales no contiene bacterias, pero, a veces, se introducen en la vejiga y acaban provocando una infección. Hay algunos factores de riesgo como la actividad sexual que facilitan que la bacteria llegue a la vejiga, por eso en la mayoría de casos la cistitis se produce después de tener relaciones. “Es muy importante vaciar bien la vejiga inmediatamente después del coito porque si no el germen se queda y favorece la infección de orina”, explica Juan Carlos Ruiz de la Roja, urólogo y director del Instituto Urológico de Madrid. Aproximadamente el 90% están causadas por la bacteria Escherichia coli. Este microorganismo se adhiere a la superficie de la mucosa de las vías urinarias y se reproduce rápidamente.

Hay una serie de pautas que ayudan a prevenir la aparición de la cistitis. Beber abundante líquido, orinar con frecuencia, no permanecer con el bañador húmedo y evitar el estreñimiento. Asimismo, “las mujeres con cistitis repetitivas deberían evitar el uso de tampones durante la menstruación. El resto deben intentar recambiarlo con frecuencia y prescindir de ellos durante la noche”, señala este urólogo.

Además, diversos estudios científicos han demostrado que los complementos alimenticios ricos en proantocianidinas tipo A ofrecen protección frente a infecciones
urinarias. Están presentes sobre todo en el arándono rojo americano. “Evitan que el patógeno causante de la infección urinaria se adhiera a la vejiga favoreciendo su expulsión a través de la orina”, explica Ruiz de la Roja. Este extracto natural ha formado parte de la dieta de los pueblos árticos durante milenios. Los indios de Norteamérica utilizaban el fruto como uno de los ingredientes principales de su alimentación, de hecho posteriormente se incorporó a la tradicional cena de Acción de Gracias. En las cistitis de repetición lo recomendable es tomar el arándano rojo cada noche y tras las relaciones sexuales. “Cuando la infección ya se ha producido, -indica este especialista- además del tratamiento con antibiótico, aconsejamos tomarlo complementariamente”. A veces también se sugiere la ingesta de salvia officinalis ya que, junto al arándano, tiene un efecto antiinflamatorio que ayuda a disminuir los síntomas.

Artículo original en www.saludymedicina.org

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