Un estudio ha descubierto un nuevo gen aspirante en el origen de la enfermedad

En los años 70 era común encontrar playas repletas de gente untándose en aceites de oliva, cremas hidratantes o de zanahoria. Aunque parece que poco a poco la sociedad va siendo más consciente de los problemas de salud que pueden surgir de una exposición solar inapropiada, aún son muchas las personas que no se protegen. Es esencial que cada persona sepa qué fototipo es para poder tener la máxima protección.  

Hay dos tipos de cáncer de piel, el melanoma y el carcinoma. El primero es el cáncer de piel más maligno. “Hay personas que, debido a su factor genético, tienen más predisposición a desarrollar este tipo de tumor”, explica Josep Palou Aymerich, dermatopatólogo del Clínic. Un reciente estudio ha realizado un análisis genético de 25 melanomas y ha permitido descubrir un nuevo gen aspirante en el origen de la enfermedad. El melanoma está producido por las células pigmentosas o melanocitos, es decir, las responsables del color de piel. “Este tipo de tumor puede crear metástasis muy rápidamente. Uno de los mayores factores de riesgo para este cáncer de piel son las quemaduras solares”, comenta Palou Aymerich. Pese a ello, “hay que dejar claro que no todos los melanomas que se diagnostican están relacionados con el sol”, subraya.
El carcinoma es el cáncer más frecuente. “Se debe a alteraciones de las células basales, en la base de la epidermis y suelen diagnosticarse en la nariz o los brazos”, explica el especialista. Dentro de los carcinomas encontramos dos tipos: los basocelulares y los escamosos. El primero es un tumor que está formado por células de la basal epidérmica y que tiene un crecimiento generalmente expansivo y ocasionalmente infiltrante. No es tan maligno como el escamoso ya que no da metástasis aunque puede provocar complicaciones a nivel local en los casos infiltrantes. El carcinoma escamoso se desarrolla a partir de lesiones premalignas llamadas queratosis actínicas. “Muchas se pueden curar con cremas de citostáticos o con tratamientos físicos poco agresivos, pero los más avanzados precisan de cirugía para extraer el tumor. Aún así, en algunos casos puede producirse metástasis”, continúa. Una vez más, como en la gran mayoría de enfermedades, la detección precoz es esencial. “Nuestra piel la vemos a diario, no es un órgano interno que desconocemos. Por eso hemos de ser capaces de detectar la aparición de algo extraño que no desaparece e incluso crece, porque es evidente que es un signo de alarma. Es lo más importante a nivel de prevención”, explica el dermatopatólogo. A través de una biopsia cutánea, los especialistas pueden diagnosticar la mayoría de enfermedades. “Es indolora, se utiliza anestesia local y en la mayoría de ocasiones no es necesario poner puntos. La gente debe perderle el miedo a las biopsias”, asegura Palou Aymerich.

Pero no sólo el sol es sinónimo de cáncer de piel. “Hoy en día sabemos que muchos virus son carcinogenéticos”, explica. Hay factores genéticos muy importantes que producen el melanoma o tendencias a carcinomas basocelulares. De la misma forma, podemos encontrar tumores de origen infeccioso o inducidos por productos químicos, ya que “la piel también puede estar expuesta a agresiones que no son solares como el arsénico, un carcinogenético que produce cáncer de piel, igual que otros productos químicos”, sentencia el especialista.

Artículo original en www.saludymedicina.org

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