La presión arterial es la fuerza con la que la sangre circula por el interior de las arterias de nuestro cuerpo. Cada vez que el corazón se contrae, lanza la sangre con fuerza a las arterias para que sea distribuida a todo el organismo.
La presión con la que sale la sangre del corazón es mayor cuando el corazón se contrae, y a esta presión se la conoce como presión sistólica o máxima. Cuando el corazón se relaja, la presión en el interior de las arterias es menor, y se denomina presión diastólica o mínima. Sin presión en el interior de las arterias, la sangre no podría circular
Tensión Alta o Hipertensión (HTA), se refiere al aumento de la fuerza que ejerce la sangre sobre las arterias.
Se considera que existe hipertensión arterial cuando las cifras de presión están iguales, o superiores a 140 y/ o 140 mmHg. Cuando las cifras de presión son inferiores a 140 y 90 mmHg, decimos que el paciente es normotenso.
La mayoría de los afectados no tienen síntomas. Eso no quiere decir que no sea peligrosa: Gran parte de las muertes que se producen cada año lo son como consecuencia directa de la hipertensión o de sus complicaciones sobre el sistema cardiovascular o el riñón.
Existen algunas medidas que contribuyen a nuestro bienestar general y al control de nuestra tensión:
¿Qué podernos hacer para bajar una tensión arterial elevada?
1 Deje de fumar.
Reducirá sus factores de riesgo, y la probabilidad de complicaciones aún cuando persista su hipertensión. El consumo de tabaco provoca que los vasos sanguíneos se dilaten lo que hace que aumente la presión arterial. El riesgo de contraer la enfermedad es proporcional al número de cigarrillos que se fuman al día y al número de años con el hábito de fumar. El uso de filtros y de cigarrillos bajos en nicotina no ha demostrado disminución del riesgo.
2 Controle su peso.
El sobrepeso le añade una carga extra a su corazón.
3 Modifique sus hábitos alimentarios:
Unos hábitos alimentarios inadecuados pueden llevar a la hipertensión arterial, en muchas ocasiones controlar este factor puede normalizar los valores de presión.
Algunos consejos prácticos son:
A Disminuir el consumo de grasas saturadas (cerdo, cordero, embutidos, carnes enlatadas y preparadas, tocino, mantequilla, quesos grasos, nata).
B Incrementar el consumo de grasas insaturadas (pollo sin piel), pescados, aceites de oliva y de semillas: soya, maíz, girasol).
C Reducir el consumo de alimentos que aporten colesterol (yema de huevos, sesos, vísceras, mariscos).
D Consumir alimentos que aporten fibra dietética (pan integral, verduras, frutas leguminosas).
E Incluir en la dieta la suficiente cantidad de leche (no excederse con la leche entera) y derivados (yogur, queso).
F Evitar los alimentos hipercalóricos (azúcar y derivados, helados, chocolate, miel) así como excesos de aceites y manteca.
G Evitar la utilización excesiva de sal y alimentos preparados y conservados en sal (enlatados y embutidos).
H Tener moderación en el consumo de bebidas alcohólicas y refrescos embotellados.
I Masticar e insalivar bien. Beber la necesaria cantidad de agua durante las comidas.
J Evitar los alimentos picantes, especias en general y los alimentos muy condimentados y fermentados.
4 Haga ejercicio físico regular.
Elija un programa sencillo, que pueda mantener, y hágalo regularmente, aunque sólo sea caminar 15 ó 20 minutos al día ó una hora durante al menos 3 días a la semana. Es recomendable hacer un estudio de tolerancia al ejercicio previamente.
5 Reduzca su estrés.
El estrés debe ser controlado porque aumenta la frecuencia cardiaca y necesidades de oxígeno del corazón.
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